Origen del Reloj de Arena

El reloj de arena es un elemento que se cree fue diseñado desde los inicios de la civilización, ya que el hombre siempre ha experimentado la necesidad de conocer las medidas de tiempo, para así establecer sus hábitos. Las primeras civilizaciones que se dedicaban al proceso agrícola fueron quienes crearon los primeros calendarios, muy útiles para determinar los períodos de siembra y cosecha.

Vale resaltar que el primer reloj propiamente realizado fue la Clepsidra o reloj de agua, inventado por los antiguos egipcios, que consistía en un recipiente  lleno de agua que se vaciaba a intervalos regulares gracias a un orificio practicado en su parte inferior.

Las primeras mediciones del tiempo se hicieron a partir de observaciones astronómicas y durante mucho tiempo el cielo fue el instrumento principal de esa medición. Desde muy temprano en la historia, el ser humano se dio cuenta que podía recurrir a los fenómenos físicos que se repetían de forma periódica y aprovechar su regularidad para construir instrumentos que midieran intervalos de tiempo.

El primer “reloj” que estuvo a la disposición del hombre fue sin duda el derivado de la alternancia del día y de la noche, es decir, el día solar. Pero conforme avanzo la vida y la cavilación fueron cambiando las cosas, es por ello que cada vez fueron más sofisticados los instrumentos  que permitieron “observar” lapsos de tiempo.

Es por ello que las  clepsidras, velas, cuadrantes y otros instrumentos que miden periodos de tiempo muy cortos, como las horas, minutos y segundos, hasta el reloj de átomos de celsio, cuya precisión se mantiene durante 30, 000 años.

Las primeras civilizaciones, estudiaban la luna y el sol, para medir tiempos prolongados, como los años y las estaciones que dividen al mismo. Así mismo, el sol o la luna, también era utilizados como un reloj, para poder medir el paso de los días.

Conforme avanzaron los años fueron vistos nuevos artilugios y con ello el reloj de arena, el cual proviene de los medidores de tiempo antes mencionados y que  se compone de dos recipientes de cristal unidos por estrangulación que hace de regulador para que la arena perfectamente seca, que llena el recipiente superior, caiga en el inferior, derivando así una cierta cantidad de tiempo.

El tiempo se mide por el que tarda la arena en pasar de una división a otra de las marcadas de los recipiente, con amplitud de tiempo máxima de 30 minutos. Estos relojes tienen una disposición que permite invertir, con lo que funciona nuevamente.

Una vez que ha pasado toda la arena de un bulbo a otro, termina la medición del tiempo requerido y puede observarse que han quedado algunos gránulos en la parte superior y una pequeña montaña de arena en la parte inferior, que se desvanece al más leve movimiento. Dada la simetría del reloj de arena, si se desea, se le da vuelta una vez más, y la arena vuelve a fluir como antes para medir otro lapso de tiempo como el anterior, o bien se posterga esta operación a otro momento conveniente.

 

Las imagenes fueron sacadas de Pinterest

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